Sargento haitiano EEUU regresa a ayudar y encuentra a su familia

lunes, 18 de enero de 2010 |


PUERTO PRINCIPE -- Junior Florestal se fue de Haití cuando tenía 13 años, en busca de una mejor vida en Estados Unidos. Por mucho tiempo prometió volver, pero hizo falta un terremoto para que por fin regresara.


"Siempre quise venir", dijo el domingo el sargento del Ejército estadounidense, de 33 años. "Pero no quería que fuera de esta manera".

Florestal es uno de al menos tres paracaidistas de origen haitiano en la 82da División Aerotransportada, que ayuda a distribuir comida, agua y provisiones a los sobrevivientes del terremoto de magnitud 7 que devastó esta capital el martes. Su escuadrón se enteró que partiría hacia la nación caribeña al día siguiente del sismo, lo que le dio esperanzas de poder encontrar a decenas de parientes que viven en Puerto Príncipe y pueblos cercanos.

"Estaba listo para salir ese mismo día", dijo. "Cuando lo veía por televisión en Estados Unidos, no podía esperar para volver aquí a ayudar".


Florestal se enlistó en 1996 y ya fue enviado dos veces a Irak y una a Afganistán. Aunque es cocinero, por su fluidez en el idioma local, el francés criollo, desde que llegó el sábado ha trabajado como intérprete para los oficiales que coordinan la operación humanitaria en la base de la división.

"Ayuda que haya alguien aquí con un pasado similar" al de los damnificados, dijo el capitán John Hartsock, quien supervisa la distribución de comida en la base, instalada en un campo de golf.

Los sobrevivientes del terremoto le piden a los soldados comida, agua y asistencia médica en un inglés entrecortado. Cuando Florestal responde en criollo, los haitianos se sorprenden, lo palmean y le estrechan la mano.

"Se sienten bien de que haya haitianos en el Ejército de Estados Unidos", dijo Florestal.

El sábado, el sargento recorría una fila de gente que esperaba comida para preguntar si sabían algo de su familia. Sorprendentemente, encontró a uno de sus primos, que le dijo que la mayoría de la familia había sobrevivido.

Más tarde, llamó a su madre, que aún no había logrado comunicarse con sus parientes desde su casa en Orlando, Florida, y le dijo que su hermana y hermano estaban vivos.

Florestal recordó una infancia placentera en Haití, donde creció cerca de una playa. Dos décadas después, el lugar al que regresó está irreconocible. Ayudar a Haití, dijo, se ha convertido en una misión personal.

"Tan sólo quiero ayudar, a todos, sean mi familia o no", dijo. "Esta es mi gente. Esta es mi nación".
Fuente: http://www.elnuevoherald.com/256/story/631448.html
 

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